La mujer y la conservación in situ de cultivos nativos y sus parientes silvestres

Mario E. Tapia1

El autor presenta información que se orienta a difundir la importancia de la conservación de la agrobiodiversidad en el país, así como los roles que

juega la mujer en la producción agrícola, base de un desarrollo sustentable en el contexto del Proyecto “Conservación in situ de Cultivos Nativos y sus

Parientes Silvestres” que se viene desarrollando en el Perú.

Perú país megadiverso

Los Andes peruanos son uno de los más importantes centros de diversidad biológica del mundo y rivalizan con las regiones Indo-Malaya y del Mediterráneo en términos de diversidad genética de cultivos (N.Vavilov). La importancia de la región andina como un centro de origen y domesticación de cultivos se fundamenta en sus extraordinarios contrastes geográficos y en su cultura tradicional que ha permitido conservar la agrobiodiversidad. En el Perú existen 96 de las 117 zonas de vida del mundo (Purgal Vidal), ello ha permitido una gran diversificación de la agricultura en diferentes zonas agroecológicas.

El número total de especies de plantas nativas encontradas en el Perú se estima en 4,500 (A. Brack, 1998). De éstas, 787 son plantas comestibles u otras plantas cultivadas y sus parientes silvestres; varias de estas especies se han introducido en otros continentes. La trascendencia global del germoplasma representado en estos cultivos y sus variedades nativas es reconocida por la dispersión mundial de los cultivos andinos, tales como la papa, frijoles, pallares, quinua, ajíes, tomate, yuca, maní, etc. Muchos otros cultivos nativos como la kiwicha, el camu-camu, yacón, y la maca tienen el potencial para convertirse en nuevos cultivos útiles en otras partes del mundo.

El Proyecto de Conservación in situ enfoca sus actividades hacia la preservación de la diversidad de las variedades de cultivos nativos y sus parientes silvestres, con la participación de agricultores(as) de mas de 154 comunidades campesinas e indígenas de 12 departamentos del Perú.  

Los cultivos seleccionados

Estos cultivos son de uso actual y potencial para la agricultura y la seguridad alimentaria global. El proyecto se centra en doce especies principales (ver cuadro Nro. 1), que se han originado y/o diversificado en el Perú, incluyendo las variedades nativas y parientes silvestres.

Cuadro Nro. 1. Especies seleccionadas por el proyecto “Conservación in situ de cultivos nativos y sus parientes silvestres”

  Nombre común Nombre taxonómico
Frutas Camu-camu (O) Myrciaria dubia
Granadilla (O) Pasiflora ligularis
Granos Cañihua (O) Chenopodium pallidicaule
Maíz (D) Zea mays
Quinua (O) Chenopodium quinoa
Legumbres Frijoles (O) Phaseolus vulgaris
Raíces Arracacha (O) Arracacia xanthorrhiza
Maca (O) Lepidium meyenii
Yuca (D) Manihot esculenta
Camote (D) Ipomoea batatas
Tuberosas Papa (O) Solanum spp
Amenazas a la conservación

Si bien existe una gran corriente de especialistas, instituciones y los(as) propios(as) campesinos(as) conservacionistas verdaderos(as) “curadores (as)” de la conservación de la agrobiodiversidad, se puede anotar una serie de amenazas directas o indirectas que generan la pérdida o erosión genética de esos cultivos.

Una primera amenaza es la introducción de variedades comerciales, en reemplazo de cultivos nativos, apoyada por programas agrícolas de insumos contaminantes (agroquímicos, fertilizantes, pesticidas, etc.). Los incentivos negativos del mercado auspiciando sólo algunas variedades en función de la demanda de los consumidores, es otro de los problemas que generan la pérdida de los cultivos, así como la importación y los subsidios a alimentos importados con aranceles favorables, el abandono de uso de variedades nativas, la expansión de las chacras por monocultivos y creciente demanda de alimentos, el sobre pastoreo y, finalmente, la migración y el debilitamiento de la estructura social rural que genera una importante pérdida de conocimientos tradicionales agrícolas.

El Proyecto in situ: sus objetivos

Para contribuir a mantener la conservación de los cultivos nativos y sus parientes silvestres y la cultura que los sustenta, el Estado peruano, con la participación del INIA, CCTA, Pratec, IIAP, Cesa y Arariwa como instituciones nacionales, con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo- PNUD, y la contribución financiera del Fondo Mundial del Ambiente y del Gobierno de Italia, ha puesto en ejecución un proyecto cuyos objetivos son:

Conservar la agrobiodiversidad en chacras y proteger los parientes silvestres de los cultivos nativos en las áreas aledañas, a través de la mejora del manejo agrícola de especies y hábitats. En este objetivo tiene importancia también, el fortalecimiento de las organizaciones agrícolas sostenedoras con el fin de potenciar sus capacidades orientadas a la conservación en chacra, la organización de la comercialización y para asegurar una participación efectiva de los(as) agricultores(as) y de las comunidades conservacionistas en el reparto de los beneficios.

Por otro lado, se hace necesario reforzar la conciencia respecto al valor ecológico, cultural y nutritivo que poseen los cultivos nativos y sus parientes silvestres a nivel local y nacional, y encausarla en los programas de las instituciones educativas y de investigación claves. Asimismo, las políticas y la legislación deben establecer mecanismos, basados en las experiencias de los(as) agricultores(as), que los motiven a producir y conservar los cultivos nativos y sus parientes silvestres.

Otra de las acciones necesarias, se centra en el fortalecimiento de los incipientes mercados locales, nacionales e internacionales para los cultivos nativos y los productos derivados de éstos, asegurando que los beneficios resultantes de los mercados ampliados sean compartidos equitativamente con los(as) agricultores(as) conservacionistas. Además, reviste singular importancia el establecimiento de un sistema de información y monitoreo que sirva como herramienta para la planificación y coordinación de las actividades de conservación de la agrobiodiversidad en el Perú y, a su vez, permita medir el impacto biológico, ecológico y social del proyecto.

Estrategia alternativa

Para mitigar la pérdida de la diversidad genética y teniendo en cuenta los beneficios globales y nacionales que se derivan de la conservación in situ de los recursos genéticos de cultivos nativos, se están adoptando medidas estratégicas para proteger la diversidad genética a largo plazo. La designación de 8 microgenocentros, áreas genéticamente importantes, seleccionadas en base a varios criterios, permitirá concentrar un grupo de medidas que promuevan la conservación de los recursos genéticos en esos genocentros. Su definición, y al interior de ellos lo sitios de trabajo y el fortalecimiento de las comunidades campesinas conservacionistas, facilitará la aplicación de esas medidas.

Unido a todo lo anterior, se debe fomentar el conocimiento sobre el uso y los valores nutritivos, la importancia ecológica y cultural de los cultivos nativos y sus parientes silvestres en los programas educativos y en la comunidad académica en sus varios niveles, así como en la comunidad nacional e internacional a través de diversos medios de difusión. Complementando lo señalado, se buscará incrementar el potencial de los mercados locales, nacionales e internacionales para un mayor número de  cultivos nativos. A todo esto, debe aunarse el esfuerzo y el trabajo de las instituciones nacionales vinculadas directamente con la conservación in situ.

Se considera también como estratégico, fortalecer la conservación en la chacra y en el entorno natural inmediato, concentrándose en la conservación

de cultivos nativos, en sus variedades y en los procesos productivos que los favorecen dentro de sus ecosistemas naturales. Conocemos que esta labor es desarrollada por toda la familia, pero por diversas razones socio económicas ésta cada vez más recae en la mujer.

En las diferentes experiencias hasta la fecha registradas, la mujer campesina desarrolla importantes labores que tienen directa relación con la agrobiodiversidad y que incluyen el recojo de leña, la preparación de alimentos, la participación en las labores de producción desde la siembra hasta la  cosecha, la clasificación de las semillas, el almacenamiento y guardado de las especies alimenticias, la comercialización a nivel de los mercados locales, la transformación de algunos productos y la recolección de hierbas útiles en la alimentación.

A partir de todas estas labores, la mujer guarda y registra una gran experiencia y conocimiento que muchas veces no se toma en cuenta en los proyectos. Mas aún, no se le considera ni suficientemente ni adecuadamente en los planes de capacitación, a pesar que numerosas experiencias muestran que son ellas las que más han asimilado e implementado las técnicas de control biológico de plagas, así como la introducción y adaptación de nuevas especies que se siembran en los huertos que están a su cargo.

Por lo tanto, se debe reconocer que hay que desplegar un especial esfuerzo para conseguir que la mujer, generalmente muy ocupada en todas estas labores, pueda tener el espacio, el tiempo y el reconocimiento para que se la incluya en los planes de capacitación y que éstos sean adaptados de tal manera que formen parte de las agendas de las mujeres campesinas.  



1 Gerente del Proyecto Conservación in situ de los Cultivos Nativos y sus parientes silvestres

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