La deforestación afecta más a las mujeres

 

Ana Filippini1

De la misma forma que los bosques son muy importantes para la humanidad, para los pueblos que los habitan y para quienes obtienen

recursos de ellos, su desaparición produce impactos negativos a diferentes niveles. Dentro de los grupos afectados por la deforestación y la

degradación de los bosques, las mujeres se han visto especialmente impactas por diferentes razones. En este artículo, la autora realiza un

acercamiento a este tema, aportando algunos ejemplos sobre mujeres de países diferentes y distantes, pero que comparten realidades y visiones

comunes con comunidades latinoamericanas que habitan los bosques y dependen de ellos. La autora plantea también, que solamente a partir de

un análisis más profundo de estos impactos se podrán encontrar soluciones que realmente beneficien a las mujeres como integrantes de las

comunidades de los bosques y de las comunidades en general.

Importancia de los bosques e impactos de la deforestación

A pesar de que a nivel internacional con mayor frecuencia se reconoce la importancia de los bosques, todos los años desaparecen millones de hectáreas de bosques tropicales. Se estima que entre 1960 y 1990 desaparecieron más del 20% de estos bosques. Lo que es peor, este proceso de destrucción no muestra señales de detenerse. La deforestación de la Amazonía, por poner un ejemplo, se ha acelerado aún más a partir de la década de 1980. La importancia de los bosques y los impactos que causa su pérdida puede analizarse a distintos niveles.

Bosques y deforestación a nivel mundial

Los bosques cumplen importantísimas funciones en materia climática y su desaparición afecta a la humanidad en su conjunto. Por un lado, la enorme masa vegetal de los bosques ayuda a regular el clima global, tanto en materia de precipitaciones como de temperatura y régimen de vientos. Por otro lado, constituyen un enorme reservorio de carbono y su eliminación contribuye al agravamiento del efecto invernadero (generado fundamentalmente por la utilización de combustibles fósiles). Al ser incendiados o cortados, el carbono almacenado durante siglos en los bosques se incorpora a la atmósfera, aumentando así la concentración de carbono en la misma y agravando por

ende el efecto invernadero. Además, los bosques tropicales albergan gran parte de la biodiversidad del planeta. Tanto las especies animales como vegetales tienden a desaparecer junto con los bosques y el ritmo de extinción de especies va en acelerado aumento. La humanidad en su conjunto se ve entonces afectada, ya que la deforestación trae aparejada la pérdida definitiva de especies, lo que implica una responsabilidad ética que debe ser asumida por la humanidad en su conjunto.

Bosques y deforestación a nivel local

Si bien hay árboles en el bosque, éste constituye más que un conjunto de árboles. Un bosque es un sistema complejo, que se autoregenera y que incluye suelo, agua, microclima, energía y una amplia variedad de plantas y animales en mutua relación. Un bosque contiene numerosas especies de árboles y arbustos de todas las edades, una gran cantidad de otras especies vegetales, tanto en el suelo como sobre los propios árboles y arbustos (trepadoras, epífitas, parásitas, etc.) y una enorme variedad de especies de fauna, que encuentran allí abrigo, alimentos y posibilidades de reproducción

Esa diversidad de flora y fauna interactúa con otros elementos como los nutrientes del suelo, el agua, la energía solar y el clima, de tal manera que aseguran su autoregeneración. Esta es la razón por la cual los bosques  aseguran la conservación del agua, de los suelos, de la flora y de la fauna y su eliminación acarrea, entre otros graves impactos, las inundaciones, el incremento de las sequías, la erosión de suelos, la consiguiente contaminación de los cursos de agua y la aparición de plagas por la ruptura del equilibrio  ecológico. Tales impactos perjudican la vida y salud de las poblaciones de la región, así como sus actividades productivas como la agricultura, la cría de ganado, la pesca, etc.

Para los pueblos que habitan los bosques o que dependen de los mismos, la deforestación implica la pérdida de sus posibilidades de sobrevivencia. Para ellos, el bosque constituye su hogar y les provee de alimentos, medicinas, materiales de construcción, leña, agua y todos los elementos materiales y espirituales que aseguran el mantenimiento de la vida de la comunidad a largo plazo. La desaparición del bosque trae aparejada la pérdida de todos esos elementos y, por ende, la desnutrición, el aumento de las enfermedades, la dependencia, la aculturación y en muchos casos la emigración y la desaparición de la propia comunidad.

Con variaciones culturales dependiendo de las regiones, el bosque es para los pueblos que viven de ellos un recurso fundamental en su existencia. Para los pueblos indígenas la tierra es una entidad viva, con espiritualidad y carácter sagrado propio. Ella les brinda seguridad para la supervivencia contínua, alimento, vestimenta, medicinas, combustible y todos los materiales necesarios para la existencia. También es la escuela de sus hijos y el lugar donde descansan sus ancestros. Dependen de su recurso básico, el bosque, para satisfacer la mayoría de sus necesidades de subsistencia.

Las mujeres y los bosques

Si bien se puede apreciar fácilmente la importancia de los bosques en general y su importancia en particular para las personas que viven dentro de ellos o en sus alrededores, lo que pocas veces se percibe, y ni siquiera se menciona, es la labor de las mujeres y la forma en que ellas sufren, normalmente más que los hombres, las consecuencias de la deforestación.

El uso de los bosques que tradicionalmente realizan las mujeres para la subsistencia diaria de su familia y para el bienestar social, cultural y espiritual de la comunidad, muchas veces se menosprecia o se ignora. Estudios realizados en comunidades asiáticas2 demuestran que las mujeres han experimentado impactos graves debido a los cambios en el manejo de los bosques, la pérdida de recursos forestales y los cambios en las formas de sustento producidos por las políticas estatales. La deforestación ha afectado a las mujeres en sus tareas diarias pero también desde el punto de vista social, cultural y espiritual.

Entre los múltiples impactos que afectan específicamente a las mujeres se destacan los siguientes:

Aumento del tiempo de trabajo

Un estudio realizado en la India a fines de los años 80, sobre manejo  comunitario de bosques3 , afirma que la deforestación afecta a las mujeres mucho más que a los hombres, y cuanto más pobres son, peores son las consecuencias para ellas. Aunque en las comunidades forestales tradicionales, especialmente las tribales, ha existido a menudo un grado mayor de igualdad entre hombres y mujeres que en el resto de la sociedad de la India, igualmente ha habido una división del trabajo desigual. Las mujeres de las tribus en Orissa, estado en la región este de la India, jugaban un papel importante en la economía, trabajando un promedio de tres horas o más al día que los hombres y esta sobrecarga de trabajo aumentó en forma importante con la deforestación. Las mujeres de las tribus se han dedicado tradicionalmente a recolectar agua, forraje, combustible y otros productos forestales no madereros, mientras que los hombres realizan la mayor parte de las actividades de cultivo y caza. Con la deforestación, el trabajo de las mujeres de búsqueda y acarreo se hace más difícil, porque tienen que ir cada vez más lejos de sus pueblos para alcanzar la línea de árboles en retroceso. En un período de veinte años, la distancia promedio que las mujeres tenían que caminar para recolectar leña, bambú, forraje y otros productos aumentó de 1,7 a 7 kilómetros.

Disminución de sus escasos ingresos

El trabajo que produce ingresos monetarios para los pueblos que habitan los bosques es poco y mal pagado. Las posibilidades que tienen las mujeres para acceder a este tipo de trabajo son escasas. Sólo pueden realizar trabajos que se combinen con sus obligaciones diarias. Una de las tareas donde las mujeres consiguen ingresos adicionales es en la recolección y venta de leña. La deforestación no sólo implica el aumento del trabajo al realizar estas tareas, sino que a la vez las mujeres ven disminuida la ya menguada cantidad de ingresos provenientes de su venta.

Lo anterior fue documentado en una zona al sur del estado de Bihar, al noreste de la India, a principios de los años 80. Cada día, 300 mujeres se internaban en los bosques para recolectar leña de madera cortada en forma ilegal. Ganaban 120 rupias al mes, una cantidad tan insignificante que la mitad de ellas estaba permanentemente en deuda. Para llegar al bosque tenían que caminar 12 kilómetros y después, cuando habían terminado de recolectar madera, viajaban en tren con sus cargas de leña hasta la ciudad. Durante el proceso debían sobornar al jefe del pueblo para que les permitiera hacer esa tarea, al guardia forestal para que mirara para otro lado, y a los empleados del ferrocarril para que les permitiera viajar «gratis» en el tren. No resulta muy sorprendente que al final del viaje no les quedara casi ganancia. La situación se ha ido deteriorando con el paso del tiempo; las mujeres trabajan cada vez más, a menudo hasta 14 horas al día, pero recolectan cada vez menos y sus vidas se hacen cada vez más difíciles.

Aumento de las tareas que realizan 

Además de emplear mayor cantidad de tiempo para las tareas que normalmente realizaban y obtener menos ingresos por ellas, por diferentes razones las mujeres se ven recargadas con tareas adicionales. La disminución de las oportunidades de sustento y de trabajo remunerado hacen que los hombres se vean forzados a emigrar en busca de trabajo, mientras que las mujeres quedan a cargo de las responsabilidades productivas y reproductivas y deben mantener sus hogares. Dentro de ese nuevo contexto, las mujeres deben responder a problemas de suministro de alimento, agua y combustible, pero también deben hacerse cargo del cuidado de los hijos y los adultos mayores.

Menor tiempo para el cuidado de su salud

Como consecuencia de todos los factores antes mencionados, las mujeres tienen menos tiempo para cuidar de sí mismas, incluso cuando están enfermas. Los estudios llevados a cabo en la India4  sobre este tema, han mostrado que la relación entre la cantidad de hombres y de mujeres que asisten a centros de atención de salud primaria es de cinco a uno, a pesar de que las mujeres tienen más probabilidades de ser menos sanas que los hombres debido a que están peor alimentadas y trabajan en exceso. También tienen menos posibilidades que antes de contar con la farmacopea de hierbas medicinales, dado que gran parte de dichas plantas desaparece con la destrucción de los bosques.

Pérdida de su posición social

La visión holística de los pueblos de los bosques incluye los recursos físicos de las áreas forestales y su conexión espiritual e histórica con esas áreas. El  bosque es tierra, árboles y productos no provenientes de la madera; es plantas medicinales, hierbas, frutas y nueces; es animales del bosque y materiales para construir viviendas, artesanías y muebles. Dentro de ese contexto, la mujer tradicionalmente jugó un rol fundamental en la conservación de la diversidad y la toma de decisiones en el hogar. Esto, en gran parte, se debía a la independencia con que ella se movía para la recolección que realizaba de los productos del bosque, fundamentales para la alimentación. Como ya hemos visto, con la deforestación las mujeres han ido perdiendo esa capacidad de acceder fácilmente a recursos valiosos para su nutrición y a plantas medicinales para el cuidado de sus familias y la comunidad. Por esta razón, las mujeres están perdiendo su posición social tradicional y su poder de toma de decisiones en el hogar y la comunidad, a medida que aumenta su dependencia física y económica de los hombres.

Como contrapartida, el conocimiento tradicional y el uso de los recursos del bosque por parte de las mujeres también se está perdiendo. A medida que los sistemas de producción tradicionales cambian, se produce no solamente pérdida de poder, sino también pérdida de alimentos nutritivos. Muchas mujeres deben adaptarse al manejo de nuevos productos y a una menor  diversificación. Los monocultivos a gran escala de arroz, maíz y granos han limitado la variedad de comidas disponibles y como consecuencia se ha perdido la capacidad que tradicionalmente tenían las mujeres de elaboración de gran variedad de comidas de alto valor nutritivo.

Proyectos forestales que vuelven “invisibles” a las mujeres

En muchos casos se instrumentan proyectos forestales en los que participan sólo hombres, que por lo tanto ganan acceso a nuevos conocimientos, capacidades técnicas e ingresos, y que traen como consecuencia que aumente la marginación de las mujeres. Los hombres obtienen ingresos que a las mujeres se les hace muy difícil conseguir y, al mismo tiempo, sus derechos tradicionales y conocimientos sobre el uso de la tierra y la biodiversidad de los bosques se van perdiendo. En consecuencia, las mujeres cada vez se vuelven más «invisibles» en el ámbito familiar y social.

Las estrategias que diseñan los gobiernos y los organismos internacionales para el sector forestal normalmente apuntan a la explotación maderera a gran escala. El tipo de empleo que ese modelo genera es típicamente masculino, requiriendo fundamentalmente fuerza física, tanto a nivel de la explotación forestal, como en los procesos de transporte e industrialización. Dicha estrategia no solamente vuelve casi imposible la generación de empleos femeninos, sino que además disminuye sus posibilidades de ingresos debido a la deforestación y degradación de bosques resultante de las operaciones de madereo industrial. Ello aumenta las desigualdades de género, dado que los hombres se benefician de la tala del bosque a través de la obtención de empleos e ingresos monetarios, en tanto que las mujeres cargan con todos los perjuicios resultantes de la degradación del bosque.

Impactos de género producidos por las plantaciones forestales

De la misma forma que se minimiza y no se reconoce el valor monetario del trabajo no remunerado de la mujer y los ingresos producidos por ellas mujeres en la recolección de productos no madereros y de madera para combustible, se minimiza también la pérdida de recursos forestales cuando las plantaciones comerciales de árboles sustituyen a los bosques. Es bien conocido que las plantaciones de árboles de especies introducidas plantadas con fines comerciales para los mercados locales e internacionales, carecen de los productos del bosque no relacionados con la madera, los que resultan esenciales para los pueblos que viven en los bosques y para las mujeres en particular.

Tanto las plantaciones de eucaliptos, como de pinos o de otras especies utilizadas en cultivos forestales, ocasionan la desaparición de las especies de flora y fauna de las que dependen las poblaciones locales. Como ya vimos, las mujeres son tradicionalmente recolectoras de productos del bosque. A medida que se talan los bosques para ceder lugar a las plantaciones, todos esos productos desaparecen y como consecuencia, a las mujeres les resulta cada vez más difícil recolectar los productos necesarios y se vuelven más  dependientes de los hombres.

A pesar de que las plantaciones industriales contienen grandes volúmenes de madera, el acceso a las mismas está vedado por ser de propiedad privada. La leña debe por tanto ser, o bien recolectada ilegalmente de las mismas u obtenida de los remanentes de bosque cada vez más alejados. Como resultado, las mujeres deben invertir más horas de su tiempo para recolectar menos madera que antes.

Algunas especies introducidas (por ejemplo el eucalipto) consumen enormes volúmenes de agua y pueden causar la drástica disminución del agua necesaria para el consumo, para los cultivos y para los animales domésticos. Lo mismo se aplica a las plantaciones comerciales de teca, de pino y de otras especies, que producen impactos similares sobre los recursos de agua. Como resultado, durante la estación seca las mujeres en Indonesia pueden llegar a necesitar entre diez y doce horas del día para hacer dos viajes para buscar agua, debido al agotamiento de los recursos de agua producido por las plantaciones5 . Esto representa una carga de trabajo adicional para ellas.

En resumen, menos alimentos, me nos leña y la disminución de los recursos de agua significan una mayor carga de trabajo para las mujeres y al mismo tiempo una disminución de la cantidad de recursos recolectados. Si a ello se agrega que las plantaciones prácticamente no generan puestos de trabajo remunerados para las mujeres, se concluye que contribuyen enormemente al agravamiento de la situación de la mujer.

Otro frente de lucha para las mujeres

Los pueblos de los bosques en general y las mujeres en particular, juegan un rol fundamental en materia de manejo de los bosques y la protección de los recursos allí existentes. Sin embargo, las desigualdades económicas, sociales y culturales resultantes de la pérdida de recursos del bosque afectan proporcionalmente más a las mujeres que a los hombres. Ello hace que para ellas la conservación de los bosques adquiera una importancia aún mayor.

Como en tantos otros temas, estos impactos sobre las mujeres han permanecido en gran medida «invisibles» para la mayoría de la gente e incluso para quienes luchan por la protección de los bosques. Por lo tanto, resulta imprescindible incorporar el tema a nivel de la lucha por los derechos de la mujer, como a nivel de la lucha por la conservación de los bosques. El primer paso consiste en volver «visible» el tema y a ello modestamente apunta el presente artículo. Si la visión predominante sobre los bosques como proveedores de madera industrial no cambia dentro del sector forestal y si no se asegura que las mujeres participen activamente en el manejo sustentable de los bosques, el resultado no sólo será que los bosques continuarán desapareciendo, sino que además se fortalecerán nuevas formas de desigualdad de género y de dominación masculina y patriarcal.


1 Integrante del Secretariado Internacional del Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales. Págna web: http://www.wrm.org.uy

2 Vanessa Griffen, «Seeing the Forest for the People» [ libro sobre «Género, Bosques y Sustento Rural»], APDC (Asian and Pacific Development Centre)

3 Publicado en Forests, Trees and People Newsletter, N° 44, abril de 2001, Madhu Sarin, «Disempowerment in the name of ‚participatory forestry? Œ Village forests joint management in Uttarakhand»

4 Publicado en Forests, Trees and People Newsletter. Op cit pág. 3

5 Vanessa Griffen. Capítulo 4. «Indonesia - Livelihoods in Teak and Pine/Mahogany Plantations and National Forest». Op cit pág. 3

volver a Temas del Suplemento

volver al índice