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Género y la gestión de los recursos naturales en América Latina : conocimientos para el desarrollo |
Philippa
Wiens1
La
autora presenta la importancia que tiene la incorporación de la
América
Latina. En esta línea plantea que esta incorporación, a pesar de
un
desarrollo equitativo y sostenible. Se presentan interesantes ejemplos,
administradoras
de los recursos naturales y las consecuencias que trae el
Género
y programación de MINGA-IDRC
Durante
los últimos cinco años (desde 1997), el programa MINGA (Enfoques
Un
aspecto importante de este trabajo consiste en enfocar temas de equidad en lo
que se refiere a la gestión sostenible de los recursos naturales en la Región.
En particular, la programación ha intentado promover el acceso y la distribución
más equitativos de recursos naturales, tales como tierras, agua y árboles en
dicha Región. La programación de MINGA mantiene como hipótesis de trabajo que
una mayor equidad es una condición necesaria para el desarrollo humano y una
interacción sostenible entre los seres humanos y el medio ambiente.
En
lo que se refiere a la promoción de una gestión equitativa y sostenible de los
recursos, la igualdad de género es un aspecto crítico dado el grado en el cual
las ideologías de género3
afectan
el acceso, control y uso de los recursos naturales. Según ha sido documentado
ampliamente, las ideologías de género arraigadas (a todo nivel y en todos los
espacios: locales, nacionales, regionales, globales, culturales, políticos,
económicos, sociales), continúan afectando negativamente el acceso y el
control de las mujeres sobre los recursos, así como también afectan la
sustentabilidad de la gestión de dichos recursos. La contribución de las
mujeres como administradoras de los recursos,
ya sea como agricultoras, pastoras de ganado pequeño, usuarias de bosques,
cuidadoras de las semillas, guardianas del conocimiento de hierbas medicinales y
promotoras de la biodiversidad, continúa sin ser reconocida o valorizada y se
les niega el acceso a los recursos que necesitan para cumplir sus
responsabilidades.
La
importancia de la equidad de Género para la Gestión de los Recursos Naturales
(GRN) en América Latina
El
hecho de que las mujeres usan por lo general los recursos naturales claves de
una manera significativamente diferente a la de los hombres, de acuerdo con sus
roles de género culturalmente asignados, resulta en que las necesidades de las
mujeres como usuarias de los recursos son a menudo desatendidas, especialmente
donde las decisiones sobre el uso de los recursos son realizadas a través de
estructuras tradicionales dominadas por hombres, donde los intereses de las
mujeres no tienen representación.
En
lo que se refiere a la sustentabilidad de los recursos, las ideologías de género
que excluyen la autoridad y voto de las mujeres como
administradoras de recursos, debilitan significativamente el potencial de
un manejo sostenible de los recursos naturales puesto que las mujeres
constituyen un grupo importante de usuarias claves de los recursos (50%). Cada
vez queda más claro además, el grado hasta el cual esta exclusión socava los
esfuerzos realizados localmente para la conservación y mejoramiento de
Dada la importancia del género como una variable decisiva, tanto en la distribución equitativa como en la gestión sostenible de los recursos naturales, resulta desconcertante cómo el género continúa siendo un factor relegado con respecto a temas de gestión de los recursos naturales. Según la experiencia del programa MINGA, se puede deducir la continua importancia que tiene la promoción de un mejor entendimiento del género y la GRN en la Región, como una base para el desarrollo de intervenciones adecuadas para aumentar la equidad y sustentabilidad de la gestión de los recursos naturales.
Hasta la fecha, según lo que he podido observar a través de la experiencia del programa MINGA en la Región, han sido relativamente raros los casos en los que las dimensiones de género de la GRN son adecuadas y completamente consideradas en el marco de algún proyecto dirigido a mejorar la sustentabilidad de la gestión de recursos locales. Las investigaciones exploratorias en la Región, han revelado una cantidad limitada de trabajos que abarquen temas de género y GRN (en relación al vasto conjunto de conocimientos en general sobre la GRN), y resulta claro que aún tiene que realizarse mucho trabajo para promover una integración más completa de la perspectiva de género en la investigación de la GRN y su aplicación.
Durante
este proceso de exploración de actividades de investigación aplicada en cuanto
a género y GRN en América Latina, y a través de esfuerzos para promover la
incorporación del género en la investigación apoyada por el programa MINGA,
han surgido una serie de observaciones interesantes y relevantes al caso. En lo
que sigue de este trabajo presentaré cuatro de estas observaciones.
1.
La importancia de promover un mejor entendimiento de cómo el género afecta los
reglamentos institucionales y locales que guían la GRN.
Un
ejemplo de la importancia de entender cómo las dimensiones de género afectan y
son afectadas por los reglamentos institucionales locales, está documentado por
Aline Arroyo y Rutgerd Boelens en su estudio sobre la irrigación en la
comunidad andina de Licto, Ecuador (1997). El estudio ilustra un caso donde, a
través de la intervención de un proyecto basado en un
entendimiento adecuado de las normas y prácticas locales, se modificaron
los reglamentos institucionales locales que guiaban el manejo de la irrigación,
a fin de conseguir que las mujeres tengan derecho legítimo6
al agua para la irrigación, donde anteriormente se les negaba el acceso
directo.
En
la comunidad de Licto, el derecho al agua para riego se establece a través de
la participación activa en la construcción y mantenimiento del sistema de
irrigación. Debido a una serie de motivos culturales, políticos y económicos,
las
En
base a una observación minuciosa de los procesos locales de toma de decisiones
y de la estructura de los reglamentos institucionales que rigen el
Este
caso ilustra cómo el entendimiento adecuado del funcionamiento de
Este
caso subraya también la importancia de entender, tal como ha sido tratado en el
último estudio de Carmen Diana Deere y Magdalena León (2000),
2.
Promover la articulación de la división entre las ciencias sociales y las
ciencias naturales7
Un
factor clave que ha sido evidenciado en el trabajo de MINGA, es el divorcio
Esta
brecha ha tenido un impacto particularmente agudo en el dominio de la GRN, donde
los aspectos biofísicos, así como socio-políticos, económicos y culturales
juegan un papel integral y decisivo en la determinación de la interacción
entre los seres humanos y el medio ambiente. La comprensión adecuada de los
factores en juego, en lo que se refiere a la promoción del desarrollo
sostenible, abarca necesariamente el entendimiento del aspecto
humano tanto como del aspecto biofísico de la gestión de los recursos. La existencia de esta brecha es un obstáculo para la realización de trabajos inter disciplinarios, los cuales son claves para el entendimiento de la dinámica compleja que modela las relaciones entre seres humanos - medio ambiente. Como resultado, la integración efectiva de los enfoques sociales y científicos que se relacionan a la GRN aplicada, continúa siendo excepcional.
Esta
excepción se intensifica aún más en lo que se refiere al análisis de género
en cuanto a temas de GRN, sobre los cuales existe, hasta la fecha, una cantidad
limitada de conocimiento y expertise. Este hecho se agrava aún más
3.
La integración de la perspectiva de género en proyectos de GRN
Un
aspecto esencial en la estrategia de MINGA, consistió en fomentar la integración
de la perspectiva de género en los proyectos de GRN. Tomando en
1.
Un fuerte liderazgo de los proyectos y compromiso para integrar la
perspectiva de género en el proyecto. Ha quedado claro que tiene una
importancia crítica el hecho de que quien lidera el proyecto, tiene que estar
2.
Apertura de los miembros del proyecto para entender las dimensiones de
3.
Capacidad por parte del equipo para el análisis de género.
Es importante que por lo menos un miembro del equipo posea la expertise
necesaria para conducir un análisis de género en relación al contexto y
objetivos del proyecto. En los casos en los que no se cuenta con esta persona,
resulta importante que el equipo consiga la ayuda apropiada. La experiencia de
Minga demuestra que es preferible que por lo menos un miembro del equipo tenga
la capacidad para analizar las dimensiones de género del proyecto. Sin embargo,
esta experiencia demuestra también que éste no ha sido el caso la mayoría de
las veces. Frente a esta realidad, la solución ha sido buscar expertos(as)
locales en género para los socios9.
4.
Apoyo institucional. El apoyo
del contexto institucional más amplio, contribuye significativamente para
facilitar o impedir la efectividad de la integración de una perspectiva de género
dentro del proyecto. Este caso resulta particularmente cierto cuando la
integración de la perspectiva de género requiere el entrenamiento específico
de los(as) miembros del equipo, así como una ampliación del plazo para la
implementación del proyecto. Un contexto institucional que ofrece respaldo,
también facilita el papel de la persona que lidera el proyecto en lo que se
refiere a fomentar una recepción positiva de la perspectiva de género en entre
los(as) miembros del proyecto.
5. La importancia de tener
miembros femeninos en el proyecto para facilitar el acceso de la colaboración y
participación de las mujeres: Las normas culturales sugieren que los miembros
femeninos del proyecto tienen, por lo general, más probabilidades de ser
admitidas entre las mujeres y sus espacios. En lo que se refiere al desarrollo
de investigaciones donde se requiera la participación de mujeres tanto como de
hombres, este aspecto puede ser crítico para asegurar el equilibrio entre los
puntos de vista, intereses y conocimientos de las mujeres y de los hombres.
4.
La importancia de documentar los
resultados del análisis de género
En Colombia
(Pescador, Caldono), investigaciones del CIAT sobre la promoción y adopción de
variedades seleccionadas de frejoles (con el objetivo de aumentar la producción
y la seguridad alimentaria en el área), descubrieron por casualidad la
importancia crítica de incorporar la participación y los conocimientos de las
mujeres con respecto a la producción y el consumo de alimentos en la región.
Al inicio del proyecto no existía el interés de recoger las opiniones y preferencias de las mujeres. Sin embargo, la evaluación de los datos iniciales llevó al “descubrimiento” que las mujeres jugaban un papel altamente influyente en la determinación de las variedades de frejol que serían adoptadas, debido al rol de la mujer como proveedora de las comidas de los peones que trabajan en las parcelas del marido. Entre otros hallazgos, se determinó que en lugares donde existe escasez de mano de obra, la calidad de las comidas preparadas por el ama de casa para los peones era un factor determinante para mantener la mano de obra tan necesaria. Ya que son las mujeres las que preparan los alimentos, son ellas las que juegan un rol determinante en el acceso a la mano de obra. Según este importante papel, las mujeres tenían criterios específicos y definidos sobre las variedades de frejol de preferencia, las cuales eran muy diferentes de las preferidas por los hombres. Mientras que los hombres preferían variedades que ofrecieran más productividad, rentabilidad y sean más fáciles de vender, las mujeres consideraban características tales como el color, sabor y rendimiento al cocinar los frejoles.
Como
resultado de estos nuevos hallazgos, se pidió la colaboración de las mujeres
(en cuanto a preferencias de variedades de frejoles), para determinar qué
variedades serían probadas. Tanto las variedades preferidas por los hombres, así
como por las mujeres fueron probadas y adoptadas en pruebas de campo. En un
estudio posterior del proyecto, se encontró que las variedades de frejol
preferidas por las mujeres eran aquellas que se replantaban en mayor cantidad.
En particular, la variedad no comercial y de bajo rendimiento identificada por
las mujeres, y que las investigaciones inicialmente consideraron ser las menos
preferidas por los agricultores, fue enormemente popular. (Ashby, 1990)
En
la Republica Dominicana, el análisis de género de dos proyectos de
Otros estudios han
documentado diferencias importantes entre los intereses y necesidades de las
mujeres y los hombres, las malas interpretaciones de dichas diferencias suelen
ser la causa de un enfoque distorsionado sobre las poblaciones metas y de
objetivos de proyectos no cumplidos. En los Andes del Perú, un ejemplo
impresionante y persistentemente común, es la prestación de asistencia técnica
para la gestión de pequeño y mediano ganado a los hombres, en áreas donde son
las mujeres las que tradicionalmente se han encargado de cuidar los animales
menores. Bastante típica es también la falta de promoción de actividades y
producción agrícola para consumo familiar (actividades típicamente
femeninas), mientras que se prefiere la promoción de la producción comercial
(actividades dominadas generalmente por los hombres). 10
Cada
una tiene implicaciones importantes en lo relacionado a la seguridad
alimentaria, equidad y gestión sostenible de los recursos.
Existe un fenómeno bastante más profundo subyacente a estos ejemplos. Se trata de la tendencia a ignorar los espacios naturales y agrícolas, usados predominantemente por las mujeres, para dar prioridad a los espacios usados por los hombres y de la tendencia de desvalorizar los espacios de producción no comercial, a favor de los espacios de producción comercial (Rodríguez Achung, 1996; Paulson, 2000).
El
estudio de Susan Paulson sobre la introducción de procesos de modernización
agrícola, en las comunidades andinas del departamento de Carrasco en Bolivia,
es un caso relevante. El estudio muestra, entre otros aspectos, el punto hasta
el cual los prejuicios sexuales del modelo de modernización del desarrollo económico,
trajo como consecuencia el total abandono de los espacios y necesidades de las
mujeres, contribuyendo así al fracaso del proyecto para promover mayor
seguridad alimentaria o prácticas agrícolas más ecológicas. El análisis de
Paulson revela hasta qué punto el proyecto consiguió en realidad empeorar las
condiciones ambientales, tales como la erosión del suelo y la deforestación,
como resultado de la expansión de tierra para cultivos de la producción agrícola.
(Paulson, 2000)
El
estudio de Martha Rodríguez Achung sobre los shipibos en la amazonía peruana,
sirve para ilustrar también el impacto negativo de la tendencia de enfocar
predominantemente los espacios naturales masculinos, en detrimento y descuido de
los espacios femeninos. El estudio demuestra cómo la insensibilidad de las políticas
estatales frente a las diferencias entre hombres y mujeres (la falta de una
perspectiva de género), y el otorgamiento de una “ayuda” dirigida a los
hombres en forma de créditos y subsidios agrícolas, favorecían la
transformación de los espacios controlados por los hombres para fines
comerciales. Como resultado, se dio la desvalorización y caída del control
femenino sobre aquellos espacios asignados culturalmente a las mujeres, en
contraste con el control y valor aumentado de los espacios naturales
culturalmente asignados a los hombres. Esto, a su vez, tuvo consecuencias
significativas en la sustentabilidad de la base de los recursos naturales.(Rodríguez
Achung 1996)
Cada uno de estos
ejemplos ilustra la importancia que tiene entender las dimensiones de género de
la GRN, para promover una gestión equitativa y ecológica de los recursos.
Hasta la fecha, los estudios documentados sobre este tema son limitados. Son
necesarios muchos más ejemplos de casos documentados y accesibles, que sirvan
como “prueba” de la importancia crítica que tiene considerar adecuadamente
las dimensiones de género en la GRN.
La integración de la perspectiva de género en la práctica de la GRN en América Latina, ha sido un proceso lento y desafiante. Tal como sucede con el tema de equidad en general, la promoción de la equidad de género ha encontrado tanta resistencia como éxito. Ha sido un proceso de construcción lenta sobre lo que significa el ”género” en la GRN, de revelar y visualizar la necesidad de bordar la perspectiva de género, y de apoyar el desarrollo de capacidades para integrar esta perspectiva. Aún queda mucho trabajo por realizar: el de liberar el género de su marginalización y segregación; aumentar el conjunto de las “pruebas” que demuestran la importancia de considerar las dimensiones de género en la GRN; propagar estas pruebas de forma tal que la importancia del género para un desarrollo equitativo y sostenible sea prioridad; promover espacios y ambientes efectivos para un trabajo interdisciplinario; y construir las capacidades para considerar temas de género en la interacción de los seres humanos y el medio ambiente. En los últimos diez años se ha progresado mucho en relación a mejorar nuestro entendimiento sobre la importancia de tratar problemas de equidad de género, incluyendo los relacionados a la GRN. Mi esperanza es que dentro de diez años, los temas tratados en este artículo sean cosa del pasado.
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1
Philippa
Wiens trabajó como especialista de género para el programa MINGA del CIID
desde el 2000 al 2002. Se puede enviar comentarios a philippa_wiens@yahoo.ca
Las
ideas de este documento son las propias de la autora y no necesariamente
reflejan las ideas del programa MINGA o el personal del CIID.
2 Vea el sito www.idrc.ca/minga para más información.
3
Las
ideologías de género se refieren a las ideas generadas culturalmente, que
determinan cuáles son las actividades y derechos ‚”apropiados” y
‚”legítimos” para la mujer y el hombre.
4
Conclusiones
similares han sido obtenidas por Barbara Thomas-Slayter y Diane Rocheleau
(1995), y por Susan Joekes, Cathy Green y Melissa Leach (1996) en el
contexto africano y asiático.
5
Con el término
‚reglamentos institucionales™, me refiero a ie–el juego de reglas y
normas formales e informales que modelan las interacciones de los seres
humanos con la naturalezale (Agrawal y Gibson, 1999: 637), y a i3modelos
regularizados de comportamiento entre individuos y grupos en la sociedadlp,
tal como están comprendidos en las estructuras formales, tanto como
informales (Leach, Mearns y Scoones, 1997:5). En el contexto de la GRN, las
instituciones son las que definen quién tiene derechos de acceso y uso a
los recursos naturales y cómo serán regulados (Agrawal y Gibson: 638).
6
“Legitimo”
tal como es concebido por los(as) residentes de las comunidades locales.
7
Quiero agradecer
al Dr. Simon Carter, líder del equipo MINGA, quien me introdujo a la
realidad de esta problemática. Las ideas presentadas aquí se desarrollaron
a través de conversaciones y discusiones con el Dr.Carter.
8
Existen varios
ejemplos de estos esfuerzos en la región andina. En el Perú, existen los
trabajos de SEPIA, los Estudios Amazónicos de la Universidad de San Marcos
y el programa ‚Gestión Ambiental y Desarrollo Sostenible™ del Centro
Bartolomé de las Casas, entre otros. En Bolivia, dichos esfuerzos incluyen
el programa ambiental del Centro de Estudios Superiores Universitarios
(CESU), de la Universidad Mayor de San Simón, el trabajo del Centro de
Estudios de la Realidad Económica y Social (CERES), el Centro Boliviano de
Estudios Multi-disciplinarios (CEBEM), y la Universidad NUR. En Ecuador,
PUCE Ibarra y FLACSO están trabajando para integrar estas perspectivas.
9
La
serie Hacia la Equidad de la UICN, conformada por nueve módulos sobre cómo
integrar una perspectiva de género en proyectos sobre GRN, es una guía
excelente para el análisis de género. Se encuentra disponible gratis en la
internet en http://www.poam.org/articulos-estudios. También se recomienda
el manual de género de la FAO, desarrollado por Vicki Wilde y Arja Vainio
Mattila (1997) Análisis de Género y Desarrollo Forestal: Manual de
Capacitación y Aplicación . Traducido y adaptado por Timoteo Lopen e
Ingrid Schreuel. Guatemala: Plan de Acción Forestal para Guatemala/ FAO
Bosques,
Árboles
y Comunidades Rurales. http://www.fao.org/docrep/X5246S/X5246s00.htm
10
Mi intención
aquí no es caer en el error de nombrar dicotomías simples y sobre
generalizadas de las preferencias e intereses de las mujeres y de los
hombres (tal como difieren según regiones, clases, religión, estatus en el
hogar, etapa en el ciclo de vida, etc.), sino enfatizar la importancia que
tiene reconocer y considerar dichas diferencias, dadas las implicaciones
serias y negativas que surgen al no hacerlo.