Género y la gestión de los recursos naturales en América Latina : conocimientos para el desarrollo

Philippa Wiens1

 

La autora presenta la importancia que tiene la incorporación de la perspectiva de género en el tema de la gestión de recursos naturales en

América Latina. En esta línea plantea que esta incorporación, a pesar de haber sido un proceso lento en la Región, se hace necesario para alcanzar

un desarrollo equitativo y sostenible. Se presentan interesantes ejemplos, que muestran el importante papel que cumplen las mujeres como

administradoras de los recursos naturales y las consecuencias que trae el no incorporar esta mirada en los proyectos

 

Género y programación de MINGA-IDRC

Durante los últimos cinco años (desde 1997), el programa MINGA (Enfoques alternativos para la gestión de los recursos naturales en América Latina y el Caribe2 ), del Centro Internacional de Investigación para el Desarrollo (CIID), ha apoyando la investigación aplicada para el desarrollo, relacionada a la gestión de los recursos naturales a nivel local, nacional y regional en América Latina y el Caribe, con el objetivo de promover una interacción sostenible entre el medio ambiente y los seres humanos.

Un aspecto importante de este trabajo consiste en enfocar temas de equidad en lo que se refiere a la gestión sostenible de los recursos naturales en la Región. En particular, la programación ha intentado promover el acceso y la distribución más equitativos de recursos naturales, tales como tierras, agua y árboles en dicha Región. La programación de MINGA mantiene como hipótesis de trabajo que una mayor equidad es una condición necesaria para el desarrollo humano y una interacción sostenible entre los seres humanos y el medio ambiente.

En lo que se refiere a la promoción de una gestión equitativa y sostenible de los recursos, la igualdad de género es un aspecto crítico dado el grado en el cual las ideologías de género3  afectan el acceso, control y uso de los recursos naturales. Según ha sido documentado ampliamente, las ideologías de género arraigadas (a todo nivel y en todos los espacios: locales, nacionales, regionales, globales, culturales, políticos, económicos, sociales), continúan afectando negativamente el acceso y el control de las mujeres sobre los recursos, así como también afectan la sustentabilidad de la gestión de dichos recursos. La contribución de las mujeres como administradoras de los recursos, ya sea como agricultoras, pastoras de ganado pequeño, usuarias de bosques, cuidadoras de las semillas, guardianas del conocimiento de hierbas medicinales y promotoras de la biodiversidad, continúa sin ser reconocida o valorizada y se les niega el acceso a los recursos que necesitan para cumplir sus responsabilidades.

La importancia de la equidad de Género para la Gestión de los Recursos Naturales (GRN) en América Latina

  En toda América Latina, las ideologías de género profundamente arraigadas continúan jugando un papel determinante en lo que se refiere al límite hasta el cual las mujeres pueden tener acceso a los recursos que necesitan por un lado y, por el otro, el grado en el que las mujeres participan en las decisiones para determinar el uso de los recursos.

El hecho de que las mujeres usan por lo general los recursos naturales claves de una manera significativamente diferente a la de los hombres, de acuerdo con sus roles de género culturalmente asignados, resulta en que las necesidades de las mujeres como usuarias de los recursos son a menudo desatendidas, especialmente donde las decisiones sobre el uso de los recursos son realizadas a través de estructuras tradicionales dominadas por hombres, donde los intereses de las mujeres no tienen representación.

En lo que se refiere a la sustentabilidad de los recursos, las ideologías de género que excluyen la autoridad y voto de las mujeres como  administradoras de recursos, debilitan significativamente el potencial de un manejo sostenible de los recursos naturales puesto que las mujeres constituyen un grupo importante de usuarias claves de los recursos (50%). Cada vez queda más claro además, el grado hasta el cual esta exclusión socava los esfuerzos realizados localmente para la conservación y mejoramiento de la diversidad genética local, debido al papel activo de las mujeres como promotoras de la biodiversidad. Por ejemplo, en el contexto andino, las mujeres juegan un papel importante en la conservación y transferencia de los conocimientos sobre las propiedades medicinales de las plantas locales. Las mujeres andinas también juegan un papel de liderazgo como promotoras de la diversidad genética, a través de su rol como conservadoras de las semillas para la producción local de alimentos (cf Tapia y De la Torre, 1997). El excluir las necesidades, intereses y conocimientos de las mujeres de los procesos para el mejoramiento y uso de los recursos, implica ignorar un área crucial de conocimientos y prácticas que tienen un impacto significativo en la sustentabilidad de la interacción entre los seres humanos y el medio ambiente.

  La incorporación del género como una variable crítica para la gestión de recursos naturales en América Latina.

Dada la importancia del género como una variable decisiva, tanto en la distribución equitativa como en la gestión sostenible de los recursos naturales, resulta desconcertante cómo el género continúa siendo un factor relegado con respecto a temas de gestión de los recursos naturales. Según la experiencia del programa MINGA, se puede deducir la continua importancia que tiene la promoción de un mejor entendimiento del género y la GRN en la Región, como una base para el desarrollo de intervenciones adecuadas para aumentar la equidad y sustentabilidad de la gestión de los recursos naturales.

Hasta la fecha, según lo que he podido observar a través de la experiencia del programa MINGA en la Región, han sido relativamente raros los casos en los que las dimensiones de género de la GRN son adecuadas y completamente consideradas en el marco de algún proyecto dirigido a mejorar la sustentabilidad de la gestión de recursos locales. Las investigaciones exploratorias en la Región, han revelado una cantidad limitada de trabajos que abarquen temas de género y GRN (en relación al vasto conjunto de conocimientos en general sobre la GRN), y resulta claro que aún tiene que realizarse mucho trabajo para promover una integración más completa de la perspectiva de género en la investigación de la GRN y su aplicación.

Durante este proceso de exploración de actividades de investigación aplicada en cuanto a género y GRN en América Latina, y a través de esfuerzos para promover la incorporación del género en la investigación apoyada por el programa MINGA, han surgido una serie de observaciones interesantes y relevantes al caso. En lo que sigue de este trabajo presentaré cuatro de estas observaciones.  

1. La importancia de promover un mejor entendimiento de cómo el género afecta los reglamentos institucionales y locales que guían la GRN.

  Una investigación exploratoria en la Región realizada para evaluar ‚el 'estado del arte' sobre la temática que nos ocupa, muestra la importancia de un mejor entendimiento de las dinámicas locales y de cómo las ideologías de género, las normas y las prácticas, afectan  el uso y control de los recursos tal como son ejecutados a través de las estructuras comunitarias locales4 . Resulta esencial entender los reglamentos institucionales 5 locales existentes que guían las prácticas de la GRN y, por lo tanto, los procesos de toma de decisiones para poder identificar mecanismos efectivos que faciliten la participación de las mujeres en la toma de decisiones sobre el uso de los recursos y para aumentar su legitimidad (tal como es concebida por la comunidad), al acceso y control de los recursos. Existe la necesidad de entender cómo la ideología de género afecta la (no) participación en estas instituciones y estructuras y cómo dichas estructuras pueden ser utilizadas (o modificadas; Joekes, Green y Leach, 1996) en beneficio de la mujer.

Un ejemplo de la importancia de entender cómo las dimensiones de género afectan y son afectadas por los reglamentos institucionales locales, está documentado por Aline Arroyo y Rutgerd Boelens en su estudio sobre la irrigación en la comunidad andina de Licto, Ecuador (1997). El estudio ilustra un caso donde, a través de la intervención de un proyecto basado en un  entendimiento adecuado de las normas y prácticas locales, se modificaron los reglamentos institucionales locales que guiaban el manejo de la irrigación, a fin de conseguir que las mujeres tengan derecho legítimo6 al agua para la irrigación, donde anteriormente se les negaba el acceso directo.

En la comunidad de Licto, el derecho al agua para riego se establece a través de la participación activa en la construcción y mantenimiento del sistema de irrigación. Debido a una serie de motivos culturales, políticos y económicos, las mujeres habían sido anteriormente excluidas de dicha actividad y, por lo tanto, no tenían acceso al agua de riego.

En base a una observación minuciosa de los procesos locales de toma de decisiones y de la estructura de los reglamentos institucionales que rigen el acceso y el control al recurso agua, el proyecto consiguió implementar medidas adecuadas que posibilitaron la participación activa de las mujeres en la construcción y mantenimiento del sistema de irrigación; participación que constituyó la base sobre la cual las mujeres, así como los hombres, pudieron exigir legítimamente sus derechos sobre el agua.

Este caso ilustra cómo el entendimiento adecuado del funcionamiento de los reglamentos institucionales locales para la GRN, permitió a los(as) que intervinieron, ir construyendo y modificando las estructuras existentes, de manera cultural y contextualmente adecuada, con la perspectiva de tratar inequidades de género y prejuicios en este sistema.

Este caso subraya también la importancia de entender, tal como ha sido tratado en el último estudio de Carmen Diana Deere y Magdalena León (2000), cómo las normas consuetudinarias atenúan las leyes establecidas en lo que se refiere al acceso y uso de los recursos por las mujeres. Si no entendemos esto, no quedaría claro, por ejemplo, hasta qué punto un cambio de las leyes establecidas, que responden a las demandas de las mujeres sobre sus derechos a la tierra y el agua, ocasionaría en realidad el cambio esperado, dadas las normas locales, las ideologías de género, los procesos de toma de decisiones, los reglamentos institucionales, las perspectivas de legitimidad y las prácticas de distribución de recursos; todo lo cual puede reducir o bloquear la implementación del cambio legislativo.

2. Promover la articulación de la división entre las ciencias sociales y las ciencias naturales7

Un factor clave que ha sido evidenciado en el trabajo de MINGA, es el divorcio significativo y persistente entre las ciencias sociales y las ciencias naturales.

Esta brecha ha tenido un impacto particularmente agudo en el dominio de la GRN, donde los aspectos biofísicos, así como socio-políticos, económicos y culturales juegan un papel integral y decisivo en la determinación de la interacción entre los seres humanos y el medio ambiente. La comprensión adecuada de los factores en juego, en lo que se refiere a la promoción del desarrollo sostenible, abarca necesariamente el entendimiento del aspecto

humano tanto como del aspecto biofísico de la gestión de los recursos. La existencia de esta brecha es un obstáculo para la realización de trabajos inter disciplinarios, los cuales son claves para el entendimiento de la dinámica compleja que modela las relaciones entre seres humanos - medio ambiente. Como resultado, la integración efectiva de los enfoques sociales y científicos que se relacionan a la GRN aplicada, continúa siendo excepcional.

Esta excepción se intensifica aún más en lo que se refiere al análisis de género en cuanto a temas de GRN, sobre los cuales existe, hasta la fecha, una cantidad limitada de conocimiento y expertise. Este hecho se agrava aún más debido a la concentración de dicho conocimiento en las disciplinas de las ciencias sociales. En el mejor de los casos, la transferencia de estos conocimientos hacia los(as) especialistas de las ciencias naturales que trabajan en el campo de la GRN, ha sido limitada. Se están realizando esfuerzos para reducir la brecha entre las ciencias sociales y las naturales y, en el transcurso del tiempo, se espera que den fruto8. Sin embargo, aún permanece el desafío de promover el entendimiento de las dimensiones de género en la GRN, más allá de las divisiones disciplinarias.

3. La integración de la perspectiva de género en proyectos de GRN

Un aspecto esencial en la estrategia de MINGA, consistió en fomentar la integración de la perspectiva de género en los proyectos de GRN. Tomando en cuenta esta experiencia, surgen algunas variables claves como instrumentos útiles para facilitar esta integración:  

1. Un fuerte liderazgo de los proyectos y compromiso para integrar la perspectiva de género en el proyecto. Ha quedado claro que tiene una importancia crítica el hecho de que quien lidera el proyecto, tiene que estar convencido(a) de la importancia de tomar en cuenta las dimensiones de género que afectan la GRN y que se ha comprometido a que el equipo lo integre. No es suficiente que solo una persona del equipo, por lo general un(a) especialista de género que no goza de la misma autoridad que otros(as) colegas del equipo, tenga la tarea de integrar el género en el proyecto. Sin el apoyo de quien lidera el proyecto, esta persona se siente marginada y tendrá más dificultades para sobrepasar cualquier resistencia de otros miembros del equipo.

2. Apertura de los miembros del proyecto para entender las dimensiones de género del proyecto: Existe a menudo una gran resistencia para integrar la perspectiva de género debido a la falta de conocimiento sobre la importancia del tema como una variable que afecta la GRN, y/o una falta de convicción sobre la importancia de la equidad de género. En los casos en que los miembros del equipo conocen la importancia de incluir género (puede ser o no el resultado de un entrenamiento sobre género), y se encuentran abiertos(as) a explorar esta dimensión del proyecto, entonces es cuando el escenario se torna propicio para realizar un trabajo efectivo por parte de la persona encargada de liderar la integración de la perspectiva de género en el proyecto.

3. Capacidad por parte del equipo para el análisis de género. Es importante que por lo menos un miembro del equipo posea la expertise necesaria para conducir un análisis de género en relación al contexto y objetivos del proyecto. En los casos en los que no se cuenta con esta persona, resulta importante que el equipo consiga la ayuda apropiada. La experiencia de Minga demuestra que es preferible que por lo menos un miembro del equipo tenga la capacidad para analizar las dimensiones de género del proyecto. Sin embargo, esta experiencia demuestra también que éste no ha sido el caso la mayoría de las veces. Frente a esta realidad, la solución ha sido buscar expertos(as) locales en género para los socios9.

4. Apoyo institucional. El apoyo del contexto institucional más amplio, contribuye significativamente para facilitar o impedir la efectividad de la integración de una perspectiva de género dentro del proyecto. Este caso resulta particularmente cierto cuando la integración de la perspectiva de género requiere el entrenamiento específico de los(as) miembros del equipo, así como una ampliación del plazo para la implementación del proyecto. Un contexto institucional que ofrece respaldo, también facilita el papel de la persona que lidera el proyecto en lo que se refiere a fomentar una recepción positiva de la perspectiva de género en entre los(as) miembros del proyecto.

5. La importancia de tener miembros femeninos en el proyecto para facilitar el acceso de la colaboración y participación de las mujeres: Las normas culturales sugieren que los miembros femeninos del proyecto tienen, por lo general, más probabilidades de ser admitidas entre las mujeres y sus espacios. En lo que se refiere al desarrollo de investigaciones donde se requiera la participación de mujeres tanto como de hombres, este aspecto puede ser crítico para asegurar el equilibrio entre los puntos de vista, intereses y conocimientos de las mujeres y de los hombres.

4. La importancia de documentar  los resultados del análisis de género

  Mi observación final se refiere a la importancia de documentar y diseminar ejemplos de la diferencia significativa que resulta cuando las dimensiones de género de la GRN han sido consideradas. Aún queda mucho trabajo por realizar a nivel de la sensibilización a los(as) profesionales encargados(as) de la GRN, para que se entienda que la equidad de género es en realidad importante para la GRN. Una herramienta indispensable para lograrlo, es la evidencia del impacto positivo e importante ahí donde la dimensión de género de la gestión de recursos ha sido considerada. En estos casos, los resultados son frecuentemente impresionantes.

En Colombia (Pescador, Caldono), investigaciones del CIAT sobre la promoción y adopción de variedades seleccionadas de frejoles (con el objetivo de aumentar la producción y la seguridad alimentaria en el área), descubrieron por casualidad la importancia crítica de incorporar la participación y los conocimientos de las mujeres con respecto a la producción y el consumo de alimentos en la región.

Al inicio del proyecto no existía el interés de recoger las opiniones y preferencias de las mujeres. Sin embargo, la evaluación de los datos iniciales llevó al “descubrimiento” que las mujeres jugaban un papel altamente influyente en la determinación de las variedades de frejol que serían adoptadas, debido al rol de la mujer como proveedora de las comidas de los peones que trabajan en las parcelas del marido. Entre otros hallazgos, se determinó que en lugares donde existe escasez de mano de obra, la calidad de las comidas preparadas por el ama de casa para los peones era un factor determinante para mantener la mano de obra tan necesaria. Ya que son las mujeres las que preparan los alimentos, son ellas las que juegan un rol determinante en el acceso a la mano de obra. Según este importante papel, las mujeres tenían criterios específicos y definidos sobre las variedades de frejol de preferencia, las cuales eran muy diferentes de las preferidas por los hombres. Mientras que los hombres preferían variedades que ofrecieran más productividad, rentabilidad y sean más fáciles de vender, las mujeres consideraban características tales como el color, sabor y rendimiento al cocinar los frejoles.

Como resultado de estos nuevos hallazgos, se pidió la colaboración de las mujeres (en cuanto a preferencias de variedades de frejoles), para determinar qué variedades serían probadas. Tanto las variedades preferidas por los hombres, así como por las mujeres fueron probadas y adoptadas en pruebas de campo. En un estudio posterior del proyecto, se encontró que las variedades de frejol preferidas por las mujeres eran aquellas que se replantaban en mayor cantidad. En particular, la variedad no comercial y de bajo rendimiento identificada por las mujeres, y que las investigaciones inicialmente consideraron ser las menos preferidas por los agricultores, fue enormemente popular. (Ashby, 1990)

En la Republica Dominicana, el análisis de género de dos proyectos de reforestación rural, reveló diferencias significativas entre los hombres y las mujeres en relación a los tipos de árbol preferidos. En el caso de los hombres, estaban interesados en plantar árboles para madera de uso comercial. Mientras que las mujeres, por otro lado, preferían plantar, en uno de los casos, árboles para uso combustible y palmas para obtener fibras para hacer canastas vendidas localmente (Fortmann y Rocheleau, 1989 en Paolisso y Yudelmann, 1991), y en el otro caso, árboles que produzcan frutos de poco crecimiento, que sean transportables y de fácil cosecha y venta (Rocheleau, Ross y Morrobel, 1996). En ambos casos, al no consultar a las mujeres sobre sus necesidades forestales específicas, se originó un conflicto significativo entre las mujeres y los hombres relacionado a la gestión de este recurso (ibid.), lo que ocasionó implicaciones considerables en la gestión sostenible de dicho recurso.

Otros estudios han documentado diferencias importantes entre los intereses y necesidades de las mujeres y los hombres, las malas interpretaciones de dichas diferencias suelen ser la causa de un enfoque distorsionado sobre las poblaciones metas y de objetivos de proyectos no cumplidos. En los Andes del Perú, un ejemplo impresionante y persistentemente común, es la prestación de asistencia técnica para la gestión de pequeño y mediano ganado a los hombres, en áreas donde son las mujeres las que tradicionalmente se han encargado de cuidar los animales menores. Bastante típica es también la falta de promoción de actividades y producción agrícola para consumo familiar (actividades típicamente femeninas), mientras que se prefiere la promoción de la producción comercial (actividades dominadas generalmente por los hombres). 10

Cada una tiene implicaciones importantes en lo relacionado a la seguridad alimentaria, equidad y gestión sostenible de los recursos.

Existe un fenómeno bastante más profundo subyacente a estos ejemplos. Se trata de la tendencia a ignorar los espacios naturales y agrícolas, usados predominantemente por las mujeres, para dar prioridad a los espacios usados por los hombres y de la tendencia de desvalorizar los espacios de producción no comercial, a favor de los espacios de producción comercial (Rodríguez Achung, 1996; Paulson, 2000).

El estudio de Susan Paulson sobre la introducción de procesos de modernización agrícola, en las comunidades andinas del departamento de Carrasco en Bolivia, es un caso relevante. El estudio muestra, entre otros aspectos, el punto hasta el cual los prejuicios sexuales del modelo de modernización del desarrollo económico, trajo como consecuencia el total abandono de los espacios y necesidades de las mujeres, contribuyendo así al fracaso del proyecto para promover mayor seguridad alimentaria o prácticas agrícolas más ecológicas. El análisis de Paulson revela hasta qué punto el proyecto consiguió en realidad empeorar las condiciones ambientales, tales como la erosión del suelo y la deforestación, como resultado de la expansión de tierra para cultivos de la producción agrícola. (Paulson, 2000)

El estudio de Martha Rodríguez Achung sobre los shipibos en la amazonía peruana, sirve para ilustrar también el impacto negativo de la tendencia de enfocar predominantemente los espacios naturales masculinos, en detrimento y descuido de los espacios femeninos. El estudio demuestra cómo la insensibilidad de las políticas estatales frente a las diferencias entre hombres y mujeres (la falta de una perspectiva de género), y el otorgamiento de una “ayuda” dirigida a los hombres en forma de créditos y subsidios agrícolas, favorecían la transformación de los espacios controlados por los hombres para fines comerciales. Como resultado, se dio la desvalorización y caída del control femenino sobre aquellos espacios asignados culturalmente a las mujeres, en contraste con el control y valor aumentado de los espacios naturales culturalmente asignados a los hombres. Esto, a su vez, tuvo consecuencias significativas en la sustentabilidad de la base de los recursos naturales.(Rodríguez Achung 1996)

Cada uno de estos ejemplos ilustra la importancia que tiene entender las dimensiones de género de la GRN, para promover una gestión equitativa y ecológica de los recursos. Hasta la fecha, los estudios documentados sobre este tema son limitados. Son necesarios muchos más ejemplos de casos documentados y accesibles, que sirvan como “prueba” de la importancia crítica que tiene considerar adecuadamente las dimensiones de género en la GRN. 

Conclusiones

La integración de la perspectiva de género en la práctica de la GRN en América Latina, ha sido un proceso lento y desafiante. Tal como sucede con el tema de equidad en general, la promoción de la equidad de género ha encontrado tanta resistencia como éxito. Ha sido un proceso de construcción lenta sobre lo que significa el ”género” en la GRN, de revelar y visualizar la necesidad de  bordar la perspectiva de género, y de apoyar el desarrollo de capacidades para  integrar esta perspectiva. Aún queda mucho trabajo por realizar: el de liberar el género de su marginalización y segregación; aumentar el conjunto de las “pruebas” que demuestran la importancia de considerar las dimensiones de género en la GRN; propagar estas pruebas de forma tal que la importancia del género para un desarrollo equitativo y sostenible sea prioridad; promover  espacios y ambientes efectivos para un trabajo interdisciplinario; y construir las capacidades para considerar temas de género en la interacción de los seres humanos y el medio ambiente. En los últimos diez años se ha progresado mucho en relación a mejorar nuestro entendimiento sobre la importancia de tratar problemas de equidad de género, incluyendo los relacionados a la GRN. Mi esperanza es que dentro de diez años, los temas tratados en este artículo sean cosa del pasado.

BIBLIOGRAFÍA

Agarwal, Arun and Clark Gibson. 1999. “Enchantment and Disenchantment: The Role of Community in Natural  Resource Conservation” En World Development, Vol. 27 (4). pp.629-649.

Ashby, Jacqueline A. 1990. “production and Consumption Aspects of Technology Testing in Pescador, Columbia” En H.S.

Feldstein and S.V. Poats, eds. Working Together: Gender Analysis in Agriculture. West Hartford, Conn.: Kumarian Press. p. 109-133.

Arroyo, Aline and Rutgerd Boelens 1997. “Mujer Campesina  e Intervención en el Riego Andino”. CAMAREN, SEA and SNV. Quito, Ecuador.

Deere, Carmen Diana and Magdalena León, eds. 2000. “Genero, Propiedad y Empoderamiento: Tierra, Estado y Mercado en America Latina”. Columbia: Tercer Mundo Editores y la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Columbia.

Feldstein, H.S. and S.V. Poats, eds. 1990. “Working Together: Gender Analysis in Agriculture”. West Hartford, Conn.: Kumarian Press.

Feldstein, H. and J. Jiggins, eds. 1994. “Tools for the Field: Methodologies Handbook for Gender Analysis in Agriculture”. West Hartford, Conn.: Kumarian Press.

Fortmann, Louise and Dianne Rocheleau. 1989. “Why agroforestry needs women: Four myths and a case study”  En FAO, Women`s  Role in Forest Resource Management: A Reader. Bangkok: FAO Regional Wood Energy Development Program in Asia.

Joekes, Susan, Cathy Green and Melissa Leach. 1996. i9Integrating Gender into Environmental Research and Policylh. Sussex: Institute of Development Studies.

Leach, Melissa, Robin Mearns and Ian Scoones. 1997. “Environmental Entitlements: A Framework for Understanding Institutional Dynamics of Environmental Change” . IDS Discussion Paper #359. Sussex: Institute of Development Studies.

Paolisso, Michael and Sally W. Yudelman. 1991. “Women, Poverty and The Environment in Latin America”. Washington, D.C.: International Center for Research on Women (ICRW) p. 20.

Paulson, Susan. 2000. “No Land Stands Alone: Social and  Environmental interdependency in a Bolivian Watershed” En Land and Sustainable Livelihood. Amsterdam: KIT/CEDLA. Disponible en español en www.catie.ac.cr: Paulson, Susan (2000). “La diferencia e interdependencia social en el manejo agroforestal”. En Revista Agroforestería en las Américas. Vol. 7, No. 25. CATIE.

Rocheleau, Dianne, Laurie Ross, Julio Morrobel and Ricardo Hernández. 1996. “Forests, Gardens and Tree Farms: Gender, Class and Community at Work in the Landscapes of Zambrana-Chacuey”. ECOGEN Case Study Series, Clark University. [En español al www.catie.ac.cr: “Sistemas Agroforestales en Zambrana-Chacuey en la Republica Dominicana: un enfoque de genero” En Revista Agroforestería en las Américas, Vol. 7, no. 25. CATIE.]

Rodríguez Achung, Martha. 1996 “La mujer en la Amazonía peruana: Agricultura y desarrollo rural”. Servicio de Promoción de la Mujer. Lima, Perú

Tapia, Mario E., y Ana De la Torre. 1997. “La mujer campesina y las semillas Andinas” FAO. Roma.

Thomas-Slayter, Barbara and Dianne E. Rocheleau. 1995. “Research Frontiers at the Nexus of Gender, Environment and Development: Linking Household, Community and Ecosystem”. En Gallin, R.S. and A.Ferguson, eds. The Women and International Development Annual. Boulder, Co.: Westview Press. pp.76-116.


1 Philippa Wiens trabajó como especialista de género para el programa MINGA del CIID desde el 2000 al 2002. Se puede enviar comentarios a philippa_wiens@yahoo.ca

Las ideas de este documento son las propias de la autora y no necesariamente reflejan las ideas del programa MINGA o el personal del CIID.

2 Vea el sito www.idrc.ca/minga para más información.

3 Las ideologías de género se refieren a las ideas generadas culturalmente, que determinan cuáles son las actividades y derechos ‚”apropiados” y ‚”legítimos” para la mujer y el hombre.

4 Conclusiones similares han sido obtenidas por Barbara Thomas-Slayter y Diane Rocheleau (1995), y por Susan Joekes, Cathy Green y Melissa Leach (1996) en el contexto africano y asiático.

5 Con el término ‚reglamentos institucionales™, me refiero a ie–el juego de reglas y normas formales e informales que modelan las interacciones de los seres humanos con la naturalezale (Agrawal y Gibson, 1999: 637), y a i3modelos regularizados de comportamiento entre individuos y grupos en la sociedadlp, tal como están comprendidos en las estructuras formales, tanto como informales (Leach, Mearns y Scoones, 1997:5). En el contexto de la GRN, las instituciones son las que definen quién tiene derechos de acceso y uso a los recursos naturales y cómo serán regulados (Agrawal y Gibson: 638).

6Legitimo” tal como es concebido por los(as) residentes de las comunidades locales.

7 Quiero agradecer al Dr. Simon Carter, líder del equipo MINGA, quien me introdujo a la realidad de esta problemática. Las ideas presentadas aquí se desarrollaron a través de conversaciones y discusiones con el Dr.Carter.

8 Existen varios ejemplos de estos esfuerzos en la región andina. En el Perú, existen los trabajos de SEPIA, los Estudios Amazónicos de la Universidad de San Marcos y el programa ‚Gestión Ambiental y Desarrollo Sostenible™ del Centro Bartolomé de las Casas, entre otros. En Bolivia, dichos esfuerzos incluyen el programa ambiental del Centro de Estudios Superiores Universitarios (CESU), de la Universidad Mayor de San Simón, el trabajo del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (CERES), el Centro Boliviano de Estudios Multi-disciplinarios (CEBEM), y la Universidad NUR. En Ecuador, PUCE Ibarra y FLACSO están trabajando para integrar estas perspectivas.

9 La serie Hacia la Equidad de la UICN, conformada por nueve módulos sobre cómo integrar una perspectiva de género en proyectos sobre GRN, es una guía excelente para el análisis de género. Se encuentra disponible gratis en la internet en http://www.poam.org/articulos-estudios. También se recomienda el manual de género de la FAO, desarrollado por Vicki Wilde y Arja Vainio Mattila (1997) Análisis de Género y Desarrollo Forestal: Manual de Capacitación y Aplicación . Traducido y adaptado por Timoteo Lopen e Ingrid Schreuel. Guatemala: Plan de Acción Forestal para Guatemala/ FAO Bosques,

Árboles y Comunidades Rurales. http://www.fao.org/docrep/X5246S/X5246s00.htm

10 Mi intención aquí no es caer en el error de nombrar dicotomías simples y sobre generalizadas de las preferencias e intereses de las mujeres y de los hombres (tal como difieren según regiones, clases, religión, estatus en el hogar, etapa en el ciclo de vida, etc.), sino enfatizar la importancia que tiene reconocer y considerar dichas diferencias, dadas las implicaciones serias y negativas que surgen al no hacerlo.

volver a Temas del Suplemento

volver al índice