A la memoria de mi hija

pequeño gorrión
las flores del parque se mecían
dulces y rojas
la aureola de tu cuello
apareció como las aves
como el guijarro
el caracol
convulsionando bajo el rocío

cómo te recuerdo
aún puedo oír tu llanto
blanco
profundo
sumido por la ansiedad
de quedarte
aquí
en este campo
de
ácidos
ciruelos